En griego, la Psique es lo equivalente al alma, y está conectada con la esencia de uno mismo, el mundo emocional, los deseos, la manera de ser y estar, y la propia energía. Puede ser «atrapada» en un cuerpo que no se sienta como propio, o dominada por una mente autoritaria. Para mí llega a ser lo más auténtico de uno mismo, lo que Donald W. Winnicott nombra el verdadero “self”, y representa nuestra vulnerabilidad, nuestra verdad y nuestra fuerza interior.
Soma, el cuerpo, es nuestra conexión entre el mundo interno y el mundo externo. Es el registro de toda nuestra experiencia, consciente e inconsciente, y «lleva la cuenta”, como dice Van del Kolk.
En nuestra sociedad, la mente se prioriza ante cualquier otro aspecto. Se ha llegado a creer omnipotente y suficiente para sobreponerse a cualquier malestar, dolor o preocupación. Sin embargo, la verdad es que cuando uno aprende a verla como una parte más de uno mismo, puede ser mucho mejor aliada que cuando uno deja controlarse por ella.
| Somos seres sociales y relacionales. Aprendemos a ver y entender el mundo y a nosotras mismas a través de nuestras interacciones con los demás. Nuestras preocupaciones y conflictos internos varían según nuestras experiencias relaciones y la sociedad que nos rodea, y podemos modificar nuestro entorno de la misma manera que somos modificados por él. La situación social actual es una fuente interminable de nuevos miedos y preocupaciones que junto con nuestra historia y heridas puede generar la sensación de impotencia. |
Tenemos un enfoque basado en la Psicoterapia Psicoanalítica Relacional: una corriente que surge de la necesidad de comprender no sólo los conflictos internos del individuo, sino también el impacto del entorno, la cultura y las relaciones en la construcción de la identidad. Desde esta perspectiva, entendemos que así como enfermamos en relación, también sanamos en relación. Influenciada por autores como Winnicott y otros representantes del Middle Group, esta mirada integra tanto el mundo interno como las experiencias interpersonales.
Se trata de una visión integradora que además tiene en cuenta los aportes de la epigenética así como los factores individuales, entendiendo que nuestra historia se construye en la interacción entre biología, experiencia y contexto.
Tot joc és relacional i ens ajuda a aprendre més sobre nosaltres i el món que ens envolta. El treball amb nens, adolescents i adults ens ensenya que mai no és tard per aprendre a «jugar», a improvisar, i a donar veu a aquesta part creativa que necessita expressar-se. Jugar és la capacitat d’experimentar i de crear; una capacitat innata que moltes persones hem anat oblidant. Per poder crear realitats diferents, de vegades hem de desmuntar allò que ja està construït.
La Dansa Moviment Teràpia (DMT) treballa l’integració ment-cos. La pràctica té l’objectiu de conectar amb el cos, de poder observar i entendre el que està comunicant, i de fer conscient la memòria corporal i inconscient. Així facilitem l’expressió corporal i emocional a través de dinàmiques de moviment o reflexions sobre aquest.
La Danza Movimiento Terapia forma parte fundamental de nuestra práctica. Surge cuando la palabra se reconoce como insuficiente para expresar determinadas vivencias, y ofrece una vía de acceso a aspectos de la experiencia que no siempre son fácilmente verbalizables. A través del cuerpo y el movimiento, se abre la posibilidad de explorar, simbolizar e integrar emociones y experiencias profundas.
No se trata de bailar ni de aprender una técnica, sino de conectar con el propio cuerpo como un espacio de escucha. Este enfoque resulta especialmente valioso en el trabajo con el trauma, en el que el sistema nervioso juega un papel central y el cuerpo guarda memorias que necesitan ser atendidas desde una dimensión más profunda que la verbal.
Tot i que ballar i mouren’s poden tenir efectes terapèutics, no busquem merament el benestar a través de la pràctica. Prioritzem el moviment autèntic per sobre de l’estètica o la tècnica.